21 de junio.


I. Dime pequeña, ¿en qué te estás convirtiendo? ¿qué fue de esa niña con dientes de leche que soñaba con surcar los mares? ¿con ser pirata? ¿ahora te asusta el mar? ¿te asusta la tempestad? Dime pequeña, ¿en quién te has convertido?

II. Las sábanas se arrugan y se me clavan en el cuerpo. Ahora tengo el cuerpo lleno de marcas, de líneas finas que separan mi cuerpo en continentes. Continentes vacíos y fríos, solos, moribundos. Cuando cae la noche me sumerjo en la oscuridad. Las noches están llenas de personajes ficticios que me recuerdan que mi vida no es mentira como la suya. Busco cualquier grieta para aislarme del mundo, busco una salida, un cartel luminoso, una pequeña luz.

III. La piel ahora es piel de escamas. Piel blanquecina y seca que me cubre, que te toca, que te abraza cuando las pesadillas vuelven. Ahora esta piel es otra piel, una piel que pincha y que duele, que se endurece con cada golpe, que se vuelve rojiza con los arañazos inevitables. Ahora la piel es solo piel, algo que recubre este cuerpo, este cúmulo de tejidos fríos. Ahora, solo es piel. 

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