20 de junio.

Escribo mientras las gotas que se escurren de mi pelo me mojan la espalda. Intento cerrar los ojos y dejarme llevar frente al teclado, dejar que mis dedos marquen teclas, una y otra vez, intentando plasmar lo que tengo en mi cabeza. Mi cama está deshecha, hace un calor inhumano en mi habitación y mi pelo está mojando la silla en la que estoy sentada. Sin embargo, nada importa.
El verano se está convirtiendo en días de duchas continuas para quitar el cloro de la piel. El pelo se está volviendo cada vez más seco y a cada minuto que pasa, siento que me sobra más la ropa.
Tengo la piel pegajosa, y echo de menos el sexo sin sudor, sin ganas de morir, sin mareos por culpa del calor. Echo de menos el frío, más que nunca. Y a mí, sobretodo a mí.

1 comentario:

  1. Nada mejor en estos días que agua fresca, sombra y mar.

    Un saludo:)

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