Diario de viaje - Madrid

Día 1: El viaje a Madrid es largo. 4 horas eternas encerradas en un autobús largo y lleno de gente que hablaba inglés, una parada de quince minutos para mear y pillar algo que comer durante el viaje. Asfixia. La capital está vacía, no hay coches por todas partes, ni gente gritando, ni gente por todas partes. Atardece detrás de cuatro torres altas y pienso que el sol de Madrid es muchísimo más grande que el que se ve desde la ventana de la cocina.
Día 2: Extremoduro en el coche y dos años agarrándome la mano al caminar. Visitamos el Parque Europa y nos fotografiamos con los monumentos como si fuéramos turistas extranjeros. Nada me sorprende, solo la mirada de la niña clavada en la mía, y su ilusión. Su ilusión lo calma absolutamente todo.
Día 3: Madrid centro nos espera. Visitamos el Templo de Debod y paseamos por Gran Vía. El metro me decepciona aunque la gente toca y canta y pasan a buscar monedas. Visitamos Callao, la calle Princesa y comemos pizza en el Retiro. Las 4 horas y media de vuelta se hacen pesadas. Muy pesadas.



1 comentario:

  1. Mis viajes a Madrid también están irremediablemente vinculados al calor, y las largas horas en carretera. Es como visitar un mito desgastado por los bordes.
    (abrazo)

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