Bienvenido Abril.

El mes de las flores llega con zumbidos en el cuerpo y con mareos antes de tiempo. Los días en los que el sol quema la cara se van y aparece el viento enredándonos el pelo y haciendo que nos abriguemos y apenas podamos movernos. "Parece el Polo Norte", dice alguien, y tiene razón. Visitamos a la experiencia, con sus manos arrugadas y viejas, con sus cabellos blancos de tanto vivir y con su mirada perdida. "Cuando las personas envejecen se vuelven a convertir en niños", escucho en una de las salas, y en parte es cierto. Y siento lástima y desahogo al mismo tiempo: es triste volver a la infancia cuando más cerca de la muerte estás. Intento escribir todos los días en mi diario, intento coger flores del campo y dibujarlas aunque solo salgan garabatos pero en mi cabeza solo salen cuentas y fórmulas financieras y entonces me doy cuenta de que los años de mi juventud, los años en los que más ganas de vivir y morir al mismo tiempo tengo, los estoy pasando aprendiendo algo de memoria que no sabré aplicar dos años después; entonces la vida vuelve a ser triste, aunque el jardín esté lleno de flores.

1 comentario:

  1. A veces pienso que el cuerpo humano es la máquina perfecta, porque nos hace niños antes de morir, que aunque de pena, es la mejor de las formas de dejar este mundo a veces, sin darte cuenta, sólo con una sonrisa sincera para aquellos a los que quieres, y miles de cariños y cuidados.

    La vida es triste en sí misma, pero para eso hay jardines llenos de flores, para recordarnos que no todo es gris, que a veces hay colores, pegotes de pintura verde esperanza, que se nos quedan clavados dentro. Y hay que aferrarse a ellos.

    abrazos cálidos
    y cosquillas en la nariz.

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