19 de febrero

Ahora ya no me pesan los ojos. Las horas de sueño han mejorado, descanso más aunque el cuerpo me sigue doliendo y como mejor aunque mi estómago sigue sin soportarlo. Escribo diariamente sobre la cotidianidad y me quedo callada cuando necesito estarlo. He superado la fase de negación con creces, he aceptado mis debilidades. Pero no me aterra, ya no. Abrazo mis inseguridades y le busco una cura a las dudas. Duermo con los ojos abiertos y ya no huyo de la oscuridad. 

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