diario 14 de noviembre

Sus manos rozan mi cuerpo y aprieta, fuerte. Llueve al otro lado del cristal y siento que mi cuerpo se estremece a la vez que el cielo relampaguea. De pronto, quiero crecer. Quiero dejar de ser niña y vivir mi juventud: mi piel tersa, mis pechos firmes, mis muslos fuertes y resistentes. Quiero salir y correr y correrme y hacer vibrar al mundo con mis saltos y mis gritos de libertad.
Llegará un momento en el que mi cuerpo no soporte su propio peso, un tiempo en el que mis rodillas se nieguen a seguir en pie, en el que mi piel empiece a caer y le salgan manchas de la edad. Llegará el momento en el que mi pelo deje de salir castaño para volverse blanquecino, y con él, también desaparecerá el vello de mis extremidades, mi útero no servirá.  

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