diario 17 de octubre.


Hacía tiempo que no sentía nada y de repente he empezado a sentir todo. Llueve tantísimo allí fuera que siento que el agua me moja aunque está la ventana cerrada. Tengo sed, de ti y de tu cuerpo, de las farolas alumbrándonos desde el otro lado del cristal y de tu saliva. Me duele el vientre cada vez que ingiero algo y cuando cae la noche y me meto bajo los edredones y mantas, siento que voy a morir. Moriré feliz, me digo, y no me cuesta cerrar los ojos. No me importa, porque he vuelto a sentir todo.

2 comentarios:

  1. Creo que si tengo que elegir entre no sentir nada y sentirlo todo de forma intensa (lo bueno y lo malo) me quedo con lo segundo. Aunque cuando esté en una burbuja de lo malo igual piense distinto. Que la vida parece más vida de esa forma, no sé.
    (abrazos eléctricos.)

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  2. Así no se puede vivir, tan sin piel, tan rojo vivo descarnado que hasta el más leve viento de tramontana puede llevarnos. Feliz renacimiento, pero ten cuidado con la hiperbolía, no te vaya a matar.

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