09 de octubre.


I. No tengo miedo. Hubo un tiempo en el que sentía que la tierra se me comía poco a poco, que me engullía no dejándome respirar ni moverme, que me atrapaba y caía en un pozo negro, pero ya no. Mi cuerpo está cambiando, se está convirtiendo en tejido y hueso, en melancolía y enfermedad, pero por primera vez mi cabeza está en calma. Todas las tormentas internas han pasado, todo se ha calmado y esto es calma.
II. He decidido no dejar para mañana lo que puedo hacer ahora, no dejar de hacer lo que quiero hacer en cualquier momento. ¿Qué más da si lloro en la mesa, si tengo sexo en un sitio público, si grito en silencio?
 

2 comentarios:

  1. Hay que dejarse llevar más, y dejar de pensar tanto. Sentir el doble, vivir la vida y no hacer lo que dicen los otros que es vivir.

    un abrazo fuerte.

    ResponderEliminar
  2. Ojalá mañana sea ese hoy del que tú hablas. Ojalá nunca vuelvas al ayer.

    Un abrazo,
    S.

    ResponderEliminar